Geely desvela el Galaxy Cruiser, un prototipo que imagina el futuro de la movilidad eléctrica y autónoma. Este concepto, que la marca china exhibe, muestra una carrocería monocasco con líneas afiladas y una gran superficie acristalada. El diseño se aleja de las formas convencionales para priorizar la aerodinámica y la eficiencia energética. Su interior propone un espacio diáfano, donde los asientos giran y un gran panel de pantalla domina el habitáculo. El vehículo prescinde de volante y pedales, ya que está pensado para funcionar de manera autónoma.


El sistema de propulsión y autonomía se basa en tecnología eléctrica

El Galaxy Cruiser funciona con un sistema de propulsión completamente eléctrico. Geely integra baterías de estado sólido, que ofrecen mayor densidad energética y tiempos de carga más rápidos. El concepto incluye un sistema de tracción en las cuatro ruedas y suspensión neumática adaptativa. Para la conducción autónoma, el vehículo usa un conjunto de sensores LiDAR, cámaras y radares. Este paquete tecnológico permite al coche percibir su entorno y tomar decisiones de navegación sin intervención humana.

El interior redefine el espacio como una sala de estar sobre ruedas

Al no necesitar controles de conducción tradicionales, el interior se transforma en un espacio lounge. Los asientos individuales pueden rotar 180 grados para que los ocupantes se enfrenten. Una pantalla panorámica curva sirve como centro de entretenimiento y control del entorno. Los materiales son sostenibles, con tejidos reciclados y acabados de origen natural. La iluminación ambiental y un sistema de sonido envolvente completan la experiencia, que busca ser un entorno de trabajo o descanso mientras se viaja.

El concepto parece resolver el eterno dilema de qué hacer durante un atasco, aunque aún queda por ver quién asume la responsabilidad si el coche autónomo decide que el destino más eficiente es, en realidad, tu garaje.