La investigación de un colapso en un puente colgante requiere métodos avanzados para evaluar su integridad. Los ingenieros usan escáneres láser 3D y tecnología de ultrasonidos para inspeccionar los cables principales y las torres. Estos sistemas capturan la geometría exacta de la estructura y buscan defectos internos como corrosión o fracturas en los hilos de acero que no son visibles. Procesar estos datos genera un modelo digital preciso que sirve como referencia para analizar el daño y comprender las causas del fallo.


La tecnología LiDAR mapea la deformación estructural

El escaneo con LiDAR desde tierra o drones es fundamental. Este método mide millones de puntos por segundo en la superficie del puente, creando una nube de puntos densa. Al comparar este modelo con los planos de diseño originales, los expertos identifican deformaciones, desplazamientos o hundimientos anómalos en las torres y el tablero. Esta información objetiva es crucial para descartar o confirmar hipótesis sobre el colapso, como un fallo por fatiga del metal o un error en la carga.

Los ultrasonidos revelan la corrosión interna en los cables

Para los cables, la técnica más efectiva es la inspección con ondas ultrasónicas. Un dispositivo se desplaza por el cable y emite pulsos de sonido de alta frecuencia. Cuando estas ondas encuentran una pérdida de material por óxido o un hilo roto, reflejan una señal distintiva. Así se localiza y cuantifica el daño interno sin necesidad de desmontar la funda protectora. Combinar estos datos con el escaneo láser ofrece una visión completa del estado estructural antes del incidente.

A veces, el puente más silencioso es el que guarda el secreto más ruidoso: un crujido que nadie escuchó a tiempo.