La tecnología de escaneo tridimensional permite analizar obras escultóricas con precisión milimétrica. Los expertos comparan estos modelos digitales con escaneos históricos para identificar cambios. Este proceso revela intervenciones como restauraciones o añadidos que no se documentaron en su momento. Así se puede estudiar la historia material de la pieza y verificar su autenticidad.


El proceso técnico para comparar modelos digitales

Primero se digitaliza la escultura actual con un escáner 3D de alta resolución. Luego se alinea este modelo con un escaneo anterior o con el modelo original del artista, si existe. Un software especializado calcula las desviaciones entre ambas nubes de puntos. El sistema genera mapas de color que muestran dónde la geometría difiere, señalando las zonas alteradas.

Cómo se interpretan los resultados del análisis

Las diferencias detectadas requieren una interpretación experta. Una variación en la superficie puede indicar una restauración con materiales distintos. Un cambio de volumen puede señalar una reconstrucción de una parte perdida. Los conservadores cruzan estos datos con análisis químicos y documentación histórica para confirmar la naturaleza y la cronología de la intervención.

A veces la tecnología descubre que el dedo restaurado apunta en una dirección muy distinta a la intención original del artista, revelando más de lo que algunos quisieran mostrar.