Nvidia presenta su nueva arquitectura Vera Rubin, que combina unidades de procesar gráfico con funciones de red avanzadas. Este diseño busca que los centros de datos procesen y comuniquen datos de forma más eficiente. La arquitectura pretende reducir la necesidad de mover información entre componentes separados, lo que puede acelerar tareas de inteligencia artificial y simulación a gran escala.


La red también procesa información

Un aspecto central de Vera Rubin es su capacidad para ejecutar operaciones de computación directamente en la red. Los nodos de la infraestructura no solo envían paquetes de datos, sino que también pueden procesarlos en tránsito. Este enfoque, que algunos denominan in-network computing, aspira a disminuir la latencia y el consumo energético en operaciones complejas y distribuidas.

Un paso más en la evolución de los chips

Esta arquitectura representa una evolución lógica tras las generaciones anteriores de Nvidia, como Blackwell y Hopper. Al fusionar más estrechamente el procesar y el conectar, la compañía responde a las demandas de modelos de inteligencia artificial cada vez más grandes. El objetivo es escalar sistemas de manera más eficiente, superando algunos cuellos de botella actuales en la comunicación entre procesadores y memoria.

Parece que el futuro no solo está en tener procesadores más rápidos, sino en que hasta los cables se pongan a pensar para ahorrarnos tiempo.