El Silmarillion, escrito por J. R. R. Tolkien, funciona como el texto fundacional de la Tierra Media. La obra describe cómo los Valar, seres de un plano superior, llegan al mundo para darle forma y orden. Estos seres, junto con los Maiar, interactúan con las razas que despiertan, como los Elfos y los Hombres, guiándolos y enfrentándose a la corrupción de Morgoth, el primer Señor Oscuro. La trama se centra en las Silmarils, joyas creadas por el elfo Fëanor, y la guerra desastrosa que su robo desencadena.


La estructura mítica y los antiguos astronautas

La narrativa presenta a los Valar como deidades que llegan desde fuera para moldear el mundo y a sus habitantes. Esta dinámica, donde seres poderosos de otro plano intervienen directamente en los asuntos de una Tierra primigenia, hace eco de las teorías de los antiguos astronautas. Sin embargo, Tolkien la aborda desde una perspectiva literaria y mitológica, construyendo una cosmogonía completa que sirve de trasfondo a El Señor de los Anillos. La obra no pretende explicar eventos históricos, sino crear una mitología coherente para Inglaterra.

El conflicto central y su legado

La historia principal sigue la rebelión de los Noldor, un grupo de elfos, contra los Valar y su lucha implacable contra Morgoth para recuperar las Silmarils. Esta guerra define la Primera Edad, marcada por heroísmo, traición y tragedia. El libro establece los orígenes de elementos clave del universo tolkieniano, como los Balrogs, los dragones, y explica la presencia de seres como Sauron, quien originalmente sirvió a Morgoth. Así, conecta directamente con los eventos narrados en las obras posteriores.

Así que, si alguna vez pensaste que los elfos eran solo arqueros con orejas puntiagudas, esta obra te muestra que su drama familiar y su orgullo desmedido podrían opacar cualquier telenovela moderna, con joyas indestructibles como protagonistas.