Un nuevo estudio cuestiona cómo caminaba el ancestro humano más antiguo
Un análisis reciente de los huesos de la mano de un fósil clave, el Ardipithecus ramidus, sugiere que este ancestro humano temprano podría haber caminado erguido sobre el suelo, en lugar de desplazarse apoyándose en los nudillos como los simios. Este hallazgo contradice algunas interpretaciones previas y reabre el debate sobre cuándo y cómo nuestros ancestros adoptaron la postura bípeda. Los investigadores examinaron la estructura interna de los huesos de la mano para inferir cómo soportaban peso.
La técnica de análisis revela patrones de estrés óseo
El equipo científico utilizó microtomografía computarizada para escanear los huesos de la mano del fósil apodado Ardi. Este método permite ver la densidad y la orientación del tejido óseo esponjoso en su interior. Los patrones que encontraron se asemejan más a los de primates que caminan erguidos, como los humanos y los bonobos, y difieren de los patrones típicos de los simios que se apoyan en los nudillos, como los chimpancés y los gorilas. La arquitectura interna del hueso registra las fuerzas habituales que soportó durante su vida.
El debate sobre la locomoción de Ardi continúa abierto
Algunos expertos señalan que la forma externa de los huesos de Ardi aún muestra adaptaciones para trepar, lo que indica que probablemente pasaba mucho tiempo en los árboles. La discusión ahora se centra en interpretar si la evidencia interna es concluyente para afirmar una marcha completamente bípeda en el suelo o si refleja una postura erguida que usaba principalmente al moverse entre las ramas. Este estudio no resuelve la cuestión de forma definitiva, pero aporta un nuevo tipo de dato al complejo puzle de la evolución humana.
Parece que incluso después de millones de años, determinar si alguien caminaba con estilo o arrastraba los nudillos sigue generando más discusión que un hilo sobre la mejor marca de componentes.
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