Un agujero negro primigenio desafía los modelos de formación
Los astrónomos detectan un agujero negro supermasivo, llamado J1120+0641, que posee una masa equivalente a diez mil millones de soles. Este coloso existe desde que el universo tenía solo 770 millones de años, un hecho que complica explicar cómo pudo crecer tanto en tan poco tiempo. Su mera presencia cuestiona los modelos actuales que describen cómo se forman y expanden estos objetos en los albores del cosmos.
Un enigma para la teoría cosmológica
Las teorías vigentes indican que los agujeros negros supermasivos crecen al absorber gas o al fusionarse con otros. Sin embargo, el tiempo transcurrido desde el Big Bang hasta la era de este agujero negro parece insuficiente para que alcanzara su tamaño actual mediante estos procesos convencionales. Esto sugiere que quizá nació ya grande, a partir del colapso directo de inmensas nubes de gas primordial, un mecanismo que predice la existencia de estos agujeros negros de colapso directo.
Implicaciones para entender el universo temprano
Encontrar un objeto como J1120+0641 implica que los procesos que formaron las primeras estructuras cósmicas fueron más eficientes o diversos de lo que se pensaba. Estudiar su luz, que ha viajado más de trece mil millones de años, permite observar las condiciones del universo infantil. Su análisis continuo podría obligar a revisar cómo evolucionaron las galaxias y sus núcleos activos durante la primera etapa cósmica.
Si los agujeros negros ya eran gigantes cuando el universo era un bebé, uno se pregunta qué hicieron en su adolescencia cósmica.
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