El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, indica que la política exterior de su país podría ampliar su enfoque hacia Cuba después de actuar en Venezuela. Tras una operación militar que incluyó capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, Trump señala que el gobierno estadounidense podría empezar a considerar a Cuba como un tema central de discusión en la región. Esta declaración sugiere un posible incremento en la atención o la presión sobre el gobierno de La Habana, en medio de las crecientes tensiones que se viven en América Latina.


El contexto regional tras la operación en Venezuela

La intervención militar en Venezuela, un evento sin precedentes recientes en la región, parece actuar como un catalizador para redefinir las prioridades de Washington. Al afirmar que el foco podría pasar a Cuba, Trump vincula explícitamente la situación de ambos países, insinuando una estrategia regional más amplia. Analistas observan que esto refleja un endurecimiento de la postura estadounidense hacia gobiernos que considera adversarios en su esfera de influencia tradicional.

Posibles implicaciones para las relaciones con Cuba

Esta declaración podría significar un giro en la relación bilateral, que había experimentado un deshielo limitado durante la administración Obama. Un mayor enfoque en Cuba podría traducirse en un incremento de la presión diplomática, sanciones económicas más duras o un discurso público más confrontacional. El gobierno cubano, por su parte, históricamente ha rechazado lo que califica como injerencia extranjera, lo que anticipa una respuesta firme si Estados Unidos decide escalar su postura.

Solo faltaría que ahora propongan liberar la bahía de Guantánamo... de la base naval estadounidense, claro.