Los sistemas ADAS elevan el coste de reparar los coches modernos
Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción, o ADAS, se instalan en casi todos los coches nuevos. Estos sistemas, que incluyen desde el frenado autónomo hasta el asistente de mantenimiento de carril, mejoran la seguridad. Sin embargo, cuando el vehículo sufre un golpe, recalibrar sus sensores y cámaras supone un gasto adicional muy importante. Los talleres necesitan equipos especiales y técnicos formados para realizar este trabajo, lo que encarece la factura final.
La complejidad técnica dispara las facturas
Un simple golpe en un paragolpes ya no es una reparación sencilla. Detrás de la carrocería suele haber radares y cámaras que deben alinear con precisión milimétrica. Si no se recalibran estos componentes, el sistema ADAS puede fallar y poner en riesgo al conductor. Este proceso requiere tiempo, herramientas de diagnóstico costosas y un espacio de trabajo específico, factores que las aseguradoras reflejan en las primas.
El seguro de coche se adapta a la nueva realidad
Las compañías aseguradoras analizan constantemente los datos de siniestralidad y coste de las reparaciones. El incremento en la complejidad y el precio de los recambios con tecnología integrada hace que los seguros tiendan a ser más caros. Algunas aseguradoras ya ofrecen pólizas que cubren específicamente la recalibración de los ADAS, un servicio que antes no existía y que ahora es fundamental.
Parece que la tecnología que nos protege en la carretera también protege muy bien la cartera del taller cuando algo se estropea. La próxima vez que tu coche pita porque te acercas demasiado a la línea, recuerda que ese sensor vale más que el espejo retrovisor.
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