La Unión Europea avanza en desplegar el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, conocido como CBAM. Este instrumento, que algunos llaman arancel verde, ya afecta a la importación de acero, cemento y electricidad. Su objetivo principal es que los productos que entren en el mercado europeo paguen un precio por las emisiones de carbono generadas al fabricarlos, igualando las condiciones con la industria local que ya cumple con las normas climáticas de la UE. Esto encarece los costes de construcción e industria en países como España, que dependen de importar estos materiales.


El CBAM impacta en sectores clave de la economía

El mecanismo se aplica inicialmente a bienes intensivos en carbono y con riesgo de fuga de carbono, que es cuando las empresas trasladan su producción a países con normas ambientales menos estrictas. Los importadores deben ahora declarar las emisiones incorporadas en sus productos y comprar certificados digitales correspondientes. Si el productor extranjero ya pagó un precio por el carbono en su país de origen, puede deducir ese coste. Este proceso busca proteger a la industria europea de una competencia desleal mientras la UE reduce sus emisiones.

España se enfrenta a mayores costes en construcción e industria

Para España, un país que importa grandes volúmenes de acero y cemento, el CBAM supone un incremento directo en los costes de materias primas. Este aumento se traslada a los precios finales en construcción e infraestructuras. Las empresas españolas deben ahora adaptar sus cadenas de suministro y calcular con precisión la huella de carbono de los materiales que usan. A largo plazo, se espera que este mecanismo incentive a los proveedores globales a descarbonizar sus procesos, pero a corto plazo supone un desafío económico para sectores ya presionados.

Ahora, construir una casa no solo requiere ladrillos y esfuerzo, sino también un certificado que diga cuánto ha tosido la atmósfera para fabricarlos.