IFC, o Industry Foundation Classes, no es un programa de software. Es un formato de archivo abierto y estandarizado que actúa como un lenguaje común para la industria de la construcción. Su función principal es permitir que diferentes aplicaciones BIM, creadas por distintos fabricantes, puedan compartir información de un modelo de manera fiable. Esto evita que los datos se pierdan o se corrompan cuando un archivo pasa de una herramienta a otra, facilitando la colaboración entre arquitectos, ingenieros, contratistas y otros agentes.


El formato estructura la información del modelo

El estándar IFC organiza y define cómo se almacenan todos los elementos de un proyecto de construcción, desde una pared o una viga hasta los datos de un proveedor o un plan de mantenimiento. No solo guarda la geometría 3D, sino también una gran cantidad de propiedades y relaciones inteligentes. Esto significa que un muro en IFC lleva consigo información sobre su material, resistencia al fuego, coste o fase de construcción, no solo su forma. Esta riqueza de datos es lo que sustenta el verdadero trabajo colaborativo BIM.

Su uso es clave en flujos de trabajo multidisciplinares

Cuando varios equipos usan software diferente, como Revit, Archicad, Tekla o soluciones de cálculo, IFC se convierte en el puente indispensable. Un arquitecto puede exportar su modelo a IFC y un ingeniero estructural puede importarlo en su programa para analizarlo, conservando los elementos y sus atributos clave. De esta forma, se coordinan disciplinas, se detectan interferencias y se mantiene un único modelo de referencia, aunque se trabaje con herramientas heterogéneas. Es un pilar para cumplir con los requisitos de entrega BIM en proyectos públicos y privados.

El verdadero reto no es exportar a IFC, sino que el otro equipo pueda importarlo y encontrar exactamente lo que esperaba, algo que a veces parece más un deseo que una realidad.