Imagina que en lugar de terminar en un vertedero, todas esas botellas y envases que usamos diariamente pudieran transformarse en las vigas y estructuras de edificios nuevos. Pues eso es justo lo que están haciendo unos investigadores del MIT.


De residuo a recurso, con una impresora gigante

El equipo está usando impresión 3D a gran escala, pero no para hacer figuritas, sino para fabricar elementos estructurales de verdad. Piensa en una impresora enorme que, en lugar de tinta, utiliza plástico reciclado triturado y fundido. Con este material, crean vigas y cerchas (esas estructuras triangulares que ves en puentes o techos) que son tan resistentes como las de madera, pero más ligeras y modulares.

Algo curioso que probablemente no sabías

La escala del problema es abrumadora. Los investigadores estiman que el mundo necesita alrededor de mil millones de nuevas viviendas. La construcción tradicional con madera o cemento tiene un coste ambiental enorme. Aquí es donde su idea brilla: usar plástico ya existente, darle una segunda vida útil muy larga y reducir la tala de árboles y las emisiones de CO2 del proceso constructivo.

Es un giro de guion genial para el plástico: de ser un problema de contaminación a convertirse en la solución para construir refugios. Quién iba a decir que el futuro de la arquitectura podría estar en nuestro cubo de reciclaje.