ódico The Wall Street Journal informa que varias naciones europeas, ante el aumento de la tensión geopolítica con Estados Unidos, ahora consideran planes que antes parecían impensables. Su objetivo es reducir la dependencia de la tecnología estadounidense y desarrollar alternativas propias. Este cambio de estrategia refleja una preocupación creciente por la soberanía digital y la seguridad en un contexto internacional cada vez más fragmentado.


El impulso hacia la autonomía estratégica

El movimiento no se limita a un solo sector. Los planes abarcan desde infraestructuras de nube y telecomunicaciones 5G/6G hasta inteligencia artificial y semiconductores. Países como Francia y Alemania lideran iniciativas para crear consorcios industriales y destinar fondos públicos a investigar y producir tecnologías clave dentro de las fronteras europeas. La idea es construir una base industrial resiliente que pueda operar con independencia.

Los desafíos de un camino complejo

Lograr esta autonomía tecnológica presenta obstáculos considerables. La industria europea debe superar una brecha de inversión e innovación frente a los gigantes estadounidenses y asiáticos. Además, coordinar una respuesta unificada entre los 27 estados miembros de la UE, con intereses a veces divergentes, es una tarea política compleja. El proceso será lento y requerirá un compromiso financiero y político sostenido.

Parece que la idea de una Fortaleza Europa digital gana terreno, aunque construir sus propios muros tecnológicos desde cero puede resultar tan costoso como complicado.