Europa depende del apoyo militar de Estados Unidos en la OTAN
La capacidad militar de Europa para proyectar poder fuera de sus fronteras se basa en gran medida en la alianza con Estados Unidos dentro de la OTAN. Este apoyo estadounidense incluye recursos logísticos, inteligencia y capacidades estratégicas que los países europeos, de forma individual o colectiva, no pueden igualar en la actualidad. Sin esta red de seguridad, la posición defensiva de Europa se vería reducida.
Un equilibrio de poder que podría cambiar
Si este apoyo estadounidense disminuyera significativamente, el equilibrio de poder estratégico global se alteraría. Rusia y China podrían percibir una oportunidad para actuar con menos restricciones en regiones donde buscan expandir su influencia, como Europa del Este o el Indo-Pacífico. Esto obligaría a las naciones europeas a acelerar sus planes para integrar sus defensas y aumentar su autonomía estratégica, un proceso que requiere tiempo y recursos considerables.
La proyección de poder requiere capacidades integrales
Proyectar poder militar a larga distancia no solo implica tener soldados o aviones, sino mantener una cadena logística global, proteger las líneas de comunicación marítimas y disponer de sistemas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento avanzados. Son capacidades en las que Estados Unidos tiene una ventaja clara y que la OTAN europea utiliza de forma habitual. Construir una alternativa europea creíble y operativa es un desafío a largo plazo.
Mientras algunos debates se centran en aumentar el gasto, otros señalan que el problema no es solo cuánto se gasta, sino en qué y cómo se coordina para evitar duplicar esfuerzos entre más de veinte ejércitos diferentes.
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