Según informa el Wall Street Journal, el gobierno de Estados Unidos explora formas de impulsar un cambio político en Cuba y ya mantiene contactos discretos para negociar un posible acuerdo. Esta estrategia diplomática se desarrolla mientras la administración Biden evalúa cómo abordar la situación en la isla, marcada por una profunda crisis económica. Los contactos, aunque en etapas preliminares, reflejan un intento por encontrar una salida negociada a décadas de tensión.


El gobierno cubano refuerza sus alianzas con Rusia y China

Frente a esta presión, el gobierno cubano responde fortaleciendo sus vínculos estratégicos con Rusia y China. Estas alianzas buscan contrarrestar la influencia estadounidense y obtener apoyo económico, militar y político vital para el régimen. La cooperación con Moscú y Pekín se ha intensificado visiblemente en los últimos años, incluyendo visitas de alto nivel, acuerdos de suministro energético y colaboración en materia de defensa.

Un escenario geopolítico complejo y en movimiento

La situación configura un tablero geopolítico complejo donde La Habana maniobra entre el histórico embargo norteamericano y el acercamiento a potencias rivales de Washington. Mientras Estados Unidos explora vías para un cambio interno, Cuba se ancla más en el eje que conforman Moscú y Pekín, buscando garantizar su supervivencia. Este doble movimiento define la actual coyuntura, con ambas partes calculando sus próximos pasos en un equilibrio delicado.

Parece que la Guerra Fría decidió tomar unas vacaciones en el Caribe y nadie se atreve a decirle que se terminaron.