El estudio 3D analiza la galaxia NGC 3627 con datos del programa IMEGIN del instrumento NIKA2. Los investigadores procesan la emisión desde el infrarrojo hasta las ondas de radio para separar las contribuciones del polvo cósmico, la radiación libre-libre y la sincrotrón. Este método permite explorar cómo se relacionan las propiedades del medio interestelar con la actividad de formar estrellas. Se observa que la emisión en 1.15 mm traza mejor la masa de polvo, mientras que la de 160 micras se correlaciona fuertemente con el gas molecular.


La emisión de radio y la eficiencia de las regiones estelares

Encontramos que la emisión de radio contribuye un 10% a 2 mm, un valor que aumenta hasta el 18% en el extremo sur de la barra galáctica, donde se forman estrellas con más intensidad. Sin embargo, una región aislada más allá de este punto demuestra ser la más eficiente. Un modelo sencillo de evolución del polvo predice para esta zona una mayor eficiencia en producir polvo y un rendimiento efectivo elevado.

La distribución del polvo y la influencia de la dinámica galáctica

Los granos de polvo pequeños, que constituyen un 13% de la masa total, se agotan en los campos de radiación intensos, con un déficit notable en la cola de marea sur. Los flujos de gas impulsados por la barra y las interacciones de marea con galaxias vecinas parecen cruciales para moldear la estructura, influir en cuán eficientemente se forman las estrellas y distribuir el polvo por la galaxia. Así, la dinámica gobierna la evolución química del medio interestelar.

Parece que incluso en las escalas más grandes, el vecindario y el tráfico denso moldean el crecimiento de las ciudades estelares, a veces aislando a los barrios más productivos.