La Torre del Ámbar es un proyecto arquitectónico que nunca se construyó
En el recinto empresarial de la antigua Expo 2008 en Zaragoza, un solar vacío destaca por su ausencia. Este espacio estaba destinado a albergar la Torre del Ámbar, un edificio de oficinas proyectado por el estudio de Norman Foster. La torre iba a medir 76 metros y se diseñó para ser un hito visual, con una fachada de vidrio que cambiaría de color según la luz del día. Sin embargo, la crisis inmobiliaria que comenzó en 2008 impidió que el proyecto avanzara más allá de los planos.
El diseño de Foster y su integración en el entorno
El estudio Foster + Partners concibió un rascacielos esbelto y moderno para albergar oficinas de alta gama. Su estructura principal iba a ser de acero y hormigón, pero el elemento más característico era su piel exterior de vidrio serigrafiado en tonos ámbar y dorado. Este revestimiento buscaba reflejar el cielo y el río Ebro, integrando el edificio en el paisaje fluvial. La torre formaba parte del plan maestro para desarrollar una zona empresarial tras la exposición internacional.
La crisis económica trunca el proyecto y deja un solar
Aunque la Expo 2008 finalizó, el desarrollo de la zona continuaba. La Torre del Ámbar era una pieza clave para atraer empresas. Los promotores iniciaron los trabajos de cimentación, pero la profunda crisis financiera y del sector inmobiliario paralizó la inversión. El proyecto se canceló definitivamente, dejando solo los cimientos enterrados. Con los años, el solar se valló y permanece vacío, como un recordatorio físico de lo que pudo ser y no fue, contrastando con los edificios que sí se completaron alrededor.
El solar vacío es ahora un lugar popular para que los urbanistas especulen sobre qué podría construirse, mientras la sombra de la torre fantasma se proyecta sobre los planos municipales.
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