En el distrito de Carabanchel, en Madrid, un conjunto de viviendas sociales presenta un aspecto inacabado y desolador. El Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA) promovió este proyecto que contó con diseños de arquitectos de renombre internacional, incluida la firma de Zaha Hadid. El plan original preveía construir varios bloques de diseño vanguardista para alquiler social, pero solo se completaron algunas de las edificaciones.


El proyecto arquitectónico se paraliza

La crisis económica de 2008 afectó gravemente al desarrollo de la obra. Los trabajos se detuvieron cuando apenas se había levantado parte del complejo, dejando solares vacíos y estructuras a medio construir. Estos espacios, destinados a albergar más viviendas y equipamientos, permanecen cercados y sin uso, generando un contraste evidente con los edificios ya habitados.

El presente muestra un futuro incierto

Los residentes que viven en los bloques terminados conviven a diario con el paisaje de la obra paralizada. Aunque existen debates y propuestas para reactivar la zona, la situación permanece estancada. El conjunto se ha convertido en un ejemplo frecuentemente citado de cómo los vaivenes económicos pueden truncar ambiciosos planes urbanísticos.

Mientras, los vecinos esperan que algún día los solares vacíos dejen de ser un recordatorio de lo que pudo ser y no fue, un monumento involuntario a la promesa incumplida.