El rascacielos circular de Foster nunca se construyó en Madrid
En el norte de Madrid, dentro del incompleto Campus de la Justicia, existe un gran foso circular. Este agujero es el único vestigio físico del proyecto para el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, diseñado por el arquitecto Norman Foster. La crisis económica de 2008 paralizó las obras cuando solo se había excavado la cimentación, dejando abandonada la que se planeó como la pieza central del complejo judicial.
El diseño era un cilindro de cristal y acero
Foster concibió una torre de 200 metros de altura con una planta circular y una fachada completamente acristalada. Su estructura cilíndrica y esbelta pretendía simbolizar transparencia y equilibrio, valores asociados a la administración de justicia. El edificio iba a albergar las sedes de los tribunales superiores de Madrid y se integraba en un plan mayor que incluía otros edificios judiciales, algunos de los cuales sí se finalizaron.
El foso es ahora un símbolo de proyectos truncados
Hoy, el perímetro del enorme hoyo está vallado y en su interior crece vegetación espontánea. El estanque de agua que se formó en el fondo por la lluvia le valió el nombre popular de la piscina entre algunos urbanistas. El solar permanece en un limbo legal y urbanístico, a la espera de una decisión sobre su futuro, mientras sirve como recordatorio tangible de la ambición arquitectónica frenada por la realidad económica.
Irónicamente, el agujero que debía soportar un símbolo de solidez institucional se ha convertido en un monumento involuntario a la fragilidad de los grandes planes.
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