El vehículo de carga autónomo Gacha, desarrollado por las empresas Muji y Sensible 4, es un autobús diseñado para operar en climas extremos. Su desarrollo en Finlandia responde a la necesidad de crear un transporte público capaz de enfrentar condiciones invernales severas. La manufactura aditiva, o impresión 3D a gran escala, juega un papel fundamental en su producción. Esta tecnología permite fabricar componentes complejos y resistentes bajo demanda, lo que agiliza el proceso de desarrollo y facilita la personalización.


La impresión 3D permite fabricar componentes estructurales y estéticos

Los paneles de la carrocería, los faros y diversos elementos del interior del Gacha se producen mediante impresión 3D. Este método otorga una gran flexibilidad para diseñar piezas que integren funciones específicas, como soportes o conductos, en una sola unidad. Al producir piezas sólidas y sin uniones débiles, se logra una estructura más resistente a las vibraciones y al desgaste propio de un vehículo en constante movimiento. Esto es crucial para garantizar la durabilidad en entornos difíciles.

La producción flexible adapta el diseño a diferentes necesidades

Usar impresión 3D significa que no se dependen de costosos moldes o herramientas específicas para cada pieza. Si se requiere modificar un diseño o probar un nuevo componente, basta con actualizar el archivo digital y fabricar una nueva unidad. Este enfoque reduce el tiempo y el costo asociados a los ciclos de desarrollo tradicionales. Permite iterar rápidamente y personalizar vehículos para distintas ciudades o usos sin paralizar las líneas de producción, optimizando recursos.

Parece que el futuro del transporte en la nieve no solo requiere buenos neumáticos, sino también una impresora 3D muy grande y mucha paciencia para esperar a que se imprima un paragolpes.