Para comenzar a esculpir nuestro Wendigo en ZBrush, primero configuramos una esfera base como punto de partida, utilizando DynaMesh para mantener una topología uniforme durante todo el proceso. Vamos bloqueando las formas principales con los pinceles Move y Clay Buildup, definiendo esa silueta esquelética y demacrada que caracteriza a esta criatura del folclore algonquino.

Es crucial trabajar desde el principio con una postura encorvada y extremidades desproporcionadamente largas, pues estas características transmiten esa esencia de hambre eterna que define al Wendigo.


Desarrollo de la anatomía esquelética

Una vez establecido el volumen básico, nos enfocamos en acentuar los rasgos óseos mediante el pincel Standard con alpha apropiado, marcando costillas, clavículas y pelvis visible bajo una piel tensa. Para las articulaciones usamos el pincel Inflate con intensidad moderada, creando esos nudos óseos que sugieren transformación monstruosa.

La cabeza merece atención especial, esculpimos cuencas oculares profundas y una mandíbula desencajada capaz de sugerir su naturaleza caníbal, siempre recordando que según la leyenda su tamaño aumenta con cada festín.

Detalles finales y texturizado

En esta fase utilizamos alphas de piel seca y agrietada para aplicar por todo el cuerpo, combinando con el pincel Slash3 para crear cicatrices y desgarros que refuercen su aspecto descarnado. El corazón de hielo lo esculpimos separadamente usando pinceles con alto intensidad specular, integrandolo en el pecho abierto mediante el pincel Dam Standard.

Para el acabado aplicamos materiales con alta reflectividad en zonas específicas que simulen ese frío interior legendario, mientras que en las áreas de piel usamos shaders mate que contrasten con las partes óseas.

Siempre es curioso cómo al esculpir criaturas mitológicas terminamos investigando más sobre antropología que sobre técnicas 3D, especialmente cuando tu modelo parece más interesado en devorar tu última versión de ZBrush que en ser terminado.