Imagina que tu coche tuviera un sistema nervioso que decide cuándo necesita más potencia y cuándo puede relajarse. Eso es, en esencia, lo que hace la tecnología de desactivación de cilindros en motores como el V8 L87 de Chevrolet y Cadillac. En lugar de gastar combustible con los ocho cilindros siempre en marcha, este motor puede dormir a cuatro de ellos cuando no los necesitas, como en una autopista. Es como si tu motor tuviera un modo ahorro que se activa automáticamente.


El truco está en el aceite

Aquí viene lo ingenioso: todo este apagado y encendido de cilindros se controla mediante un sofisticado sistema hidráulico que depende completamente del aceite del motor. Unos elevadores especiales, accionados por la presión del lubricante, son los que literalmente desconectan las válvulas de los cilindros que no trabajan. Si el aceite no es el correcto o está en mal estado, este baile de precisión se descoordina. Piensa en ello como usar el aceite de cocina equivocado: nada sale bien.

Algo curioso que probablemente no sabías

Este no es un invento nuevo. La idea de desactivar cilindros lleva rondando desde los años 80, pero antes era tosca y brusca. La magia del L87 y sistemas similares está en que tú, como conductor, no notas absolutamente nada. El cambio es tan suave que solo el ordenador de a bordo y el indicador de consumo te delatan. Es eficiencia silenciosa en acción.

Así que, la próxima vez que escuches el ronroneo de un V8 americano, recuerda que podría estar trabajando a medio gas para ahorrar gasolina. Un gigante con modales finos, que sabe cuándo rugir y cuándo susurrar.