¿Alguna vez te has preguntado cómo se fabrica un chip tan pequeño como una uña?
Imagina que cada uno de esos circuitos es una autopista microscópica para la electricidad. Para crearlos, los ingenieros usan un proceso llamado fotolitografía, que es como hacer una foto gigante y superprecisa. Primero, cubren una oblea de silicio con un material sensible a la luz. Luego, proyectan sobre ella el diseño del circuito usando luz ultravioleta. Las partes expuestas se endurecen, y las que no, se lavan, dejando el patrón listo para grabar. Es un arte de precisión absoluta.
El secreto está en la luz
Para dibujar líneas cada vez más finas, necesitas una tiza más delgada. Aquí es donde entra la litografía ultravioleta extrema (EUV). Usa una luz con una longitud de onda tan corta que es casi imposible de imaginar. Para generarla, disparan un láser a una gotita de estaño que cae, creando un plasma que emite esa luz especial. Es como usar un puntero láser de ciencia ficción para dibujar los planos de una ciudad en un grano de arroz.
Algo curioso que probablemente no sabías
La máquina que hace esto, fabricada por una empresa llamada ASML, es posiblemente el dispositivo más complejo jamás construido. Tiene más de 100.000 piezas y cuesta alrededor de 150 millones de dólares. Es tan grande como un autobús y necesita un entorno perfectamente estable, sin vibraciones y más limpio que un quirófano. Todo para que tu móvil no se cuelgue al abrir una app.
Pensar que algo tan común en nuestro bolsillo nace de una danza de luz y metal a escala atómica es, sencillamente, alucinante. La próxima vez que tu teléfono responda al instante, recuerda la coreografía de precisión que lo hizo posible.
|Agradecer cuando alguien te ayuda es de ser agradecido|