Imagina que trabajas en una gran empresa y, de repente, el vino en las comidas de equipo o la cerveza en las celebraciones desaparece. Eso está pasando en Francia, donde gigantes como EDF han dicho adiós al alcohol en todos sus espacios. Es parte de un cambio cultural hacia lo saludable, impulsado por el Dry January y la preocupación por la seguridad.


La ley no prohíbe, pero la prudencia manda

Curioso, ¿verdad? La ley francesa no veta beber en el trabajo, pero obliga a las empresas a prevenir riesgos. Los expertos señalan que incluso una copa puede afectar a tu concentración o a operar maquinaria. Así que, más que una prohibición tajante, es una cuestión de responsabilidad. Las empresas están tomando la iniciativa antes de que lo haga la legislación.

Algo curioso que probablemente no sabías

El debate no es solo sí o no al alcohol. El meollo está en cómo se aplican estas normas. Algunos empleados y sindicatos critican que a veces hay excepciones para directivos en ciertos eventos. Esto genera ruido interno sobre coherencia y ejemplaridad. ¿Las reglas son para todos o solo para la plantilla?

Parece que el futuro del trabajo será más seco, pero la transición tiene sus tensiones. Al final, se trata de equilibrar tradición social con seguridad laboral. Un brindis con agua mineral, quizás.