Nozomi Maruyama es la elegancia japonesa que vuela sobre la nieve
¿Alguna vez te has preguntado cómo es eso de lanzarse por una rampa de hielo a toda velocidad para planear como un pájaro? Pues eso es justo lo que hace Nozomi Maruyama, la saltadora japonesa que acaba de colgarse el bronce en Italia. Su deporte, el salto de esquí, es una mezcla de valentía, técnica pura y una estética casi poética en el aire.
La física de un vuelo perfecto
Piensa en un avión de papel. Para que vuele lejos, necesitas un buen lanzamiento, el ángulo correcto y que el papel esté bien doblado. Con Nozomi y sus colegas pasa algo parecido, pero a lo bestia. El lanzamiento es la bajada por la rampa, donde alcanzan unos 90 km/h. El ángulo es su postura al despegar, buscando la máxima aerodinámica. Y el papel doblado es su cuerpo, convertido en una tabla de surf humana que cabalga el aire. Cada detalle, desde la posición de los esquís hasta la inclinación del torso, está milimétricamente calculado.
Algo curioso que probablemente no sabías
¿Y cómo deciden los jueces quién salta mejor? No es solo por la distancia. De hecho, solo el 60% de la puntuación depende de cuán lejos llegues. El otro 40% es por estilo de vuelo. Sí, como en gimnasia rítmica o patinaje. Cinco jueces puntúan la estabilidad, la elegancia y la limpieza de la postura en el aire y la caída. Un aterrizaje perfecto, con una rodilla flexionada y la otra estirada en una telemark, suma puntos extra. Es arte sobre nieve.
Es fascinante ver cómo un deporte que parece pura adrenalina se convierte en un ballet aéreo donde la precisión vence a la fuerza bruta. La próxima vez que veas un salto, fíjate no solo en cuán lejos van, sino en cómo lo hacen. Probablemente, como Nozomi, lo harán parecer fácil.
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