May I Ask for One Final Thing? ¿Y si la villana de la historia tuviera razón?
Imagina que tu vida se derrumba en el peor escenario posible: un salón lleno de nobles, tu prometido te humilla públicamente y todo tu mundo se desmorona. Eso le pasa a Scarlet. Pero su reacción no es llorar en su habitación, sino algo mucho más satisfactorio.
De damisela a justiciera con los puños
Hartazgo puro. Ese es el motor de Scarlet. Tras años de sonreír y aguantar las reglas absurdas de la nobleza, la traición es la gota que colma el vaso. ¿Su plan? Dejar de lado los modales y aplicar justicia personal de la forma más directa: con sus propias manos. Cambia los vestidos por ropas prácticas y la diplomacia por puñetazos bien dados.
La comedia nace del caos
Lo genial es el tono. No es un drama oscuro, sino una mezcla de acción trepidante y comedia derivada del absurdo. Imagina a una condesa, educada para el té de las cinco, persiguiendo a un duque pomposo por los jardines del palacio. La venganza es seria, pero los métodos son tan inesperados que te sacan una sonrisa. Es catártico y divertido a partes iguales.
Es la fantasía de cualquiera que haya tenido que morderse la lengua. Scarlet hace lo que muchos hemos querido hacer en un mal día, pero con mucho más estilo y una banda sonora épica de fondo. Al final, quizás la verdadera villanía era soportar a los malos sin rechistar.
|Agradecer cuando alguien te ayuda es de ser agradecido|