Una serie de ataques coordinados golpea la provincia de Baluchistán en Pakistán, dejando al menos 60 personas muertas. Los incidentes ocurrieron en varios distritos, incluyendo Mach y Kolpur, y se dirigen principalmente contra instalaciones de seguridad e infraestructura. Grupos separatistas armados reclaman la autoría de las acciones, que incluyen ataques con explosivos y enfrentamientos armados prolongados. Las fuerzas de seguridad pakistaníes responden a la ofensiva y reportan haber neutralizado a varios atacantes, mientras evalúan el alcance total de los daños.


La respuesta de las fuerzas de seguridad y el contexto regional

Las autoridades pakistaníes despliegan refuerzos en la zona y lanzan operaciones para perseguir a los responsables. Baluchistán, la provincia más grande del país, enfrenta un conflicto separatista de larga data, donde grupos armados buscan mayor autonomía y control sobre los recursos naturales de la región. Este episodio representa una escalada significativa en la violencia, que suele manifestarse con ataques esporádicos contra intereses estatales y proyectos de infraestructura vinculados al Corredor Económico China-Pakistán.

Impacto inmediato y reacciones oficiales

El gobierno federal condena los ataques y promete una respuesta contundente, calificando los hechos como un intento de desestabilizar la región. Los servicios de emergencia trabajan para atender a los heridos y restablecer la normalidad en las áreas afectadas. La comunicación por carretera y ferrocarril entre varias ciudades sufre interrupciones importantes. Analistas señalan que estos eventos complican aún más el panorama de seguridad en Pakistán, un país que también lidia con otras amenazas internas.

La ironía de que una región tan rica en recursos naturales gaste su potencial en décadas de conflicto, mientras sus habitantes esperan un desarrollo que nunca llega, es un guion tristemente repetido.