Frane y terremotos convierten pueblos italianos en ciudades fantasma
La geología de Italia amenaza con borrar del mapa a pueblos enteros. Deslizamientos de tierra y terremotos obligan a comunidades a marcharse, dejando atrás centros históricos que se desmoronan. Lugares como Cavallerizzo di Cerzeto en Calabria o Apice en Benevento son hoy pueblos fantasma, testigos silenciosos de estos fenómenos. Los expertos advierten que el riesgo persiste en muchas zonas del país debido a la inestabilidad del terreno.
Algunas localidades logran renacer
No todos los casos terminan en olvido. Frente a la destrucción, algunas comunidades encuentran una segunda oportunidad. Civita di Bagnoregio, casi aislada por la erosión, o Gibellina, reconstruida tras un terremoto, reviven ahora gracias al turismo y a proyectos que regeneran el tejido urbano. Estos ejemplos muestran que es posible revertir la tendencia al abandono cuando se combina intervención pública con una visión a largo plazo.
El riesgo geológico es una constante
El subsuelo italiano no deja de moverse. Eventos como el deslizamiento en San Fratello en 2010 recuerdan que la amenaza es permanente. La combinación de actividad sísmica, laderas inestables y lluvias intensas crea un escenario de riesgo crónico para numerosos asentamientos. Los geólogos insisten en que monitorizar el terreno y preparar planes de emergencia es crucial para proteger a la población y su patrimonio.
Mientras algunos pueblos se convierten en destinos turísticos de postal, otros simplemente se convierten en postal, pero del pasado, esperando que alguien vuelva a enviarlos.
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