El secretario de Estado Marco Rubio se enfrenta a un intenso interrogatorio ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Defiende la estrategia de la Administración Trump tras la operación del 3 de enero que depuso al presidente venezolano Nicolás Maduro. Rubio afirma que la acción fue estratégica y necesaria para proteger la seguridad de Estados Unidos en el hemisferio. Sostiene que ya se observa un buen y decente progreso en el país sudamericano. La audiencia es acalorada, con preguntas difíciles de legisladores demócratas y protestas esporádicas durante la sesión.


Rubio descarta una acción militar inmediata pero mantiene opciones

El secretario de Estado explica que, por ahora, no se planifica ni se espera ninguna nueva acción militar en Venezuela. Sin embargo, no descarta futuras opciones si el gobierno de Maduro no coopera. Subraya que el objetivo final es lograr una Venezuela estable, próspera y que celebre elecciones libres. Para avanzar en ese camino, detalla que los ingresos del petróleo que se venda bajo el régimen de sanciones se dirigirán a una cuenta controlada por el Tesoro de Estados Unidos. Esos fondos se usarán para pagar servicios básicos para la población venezolana.

La administración Trump justifica su postura firme

La defensa de Rubio se centra en presentar la operación como un movimiento calculado para desestabilizar un gobierno considerado una amenaza. Insiste en que la medida forma parte de una política exterior más amplia que prioriza los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos en su patio trasero. Mientras, los senadores opositores cuestionan la legalidad de la acción y sus consecuencias a largo plazo para la región y para el derecho internacional.

En medio de la tensa sesión, algún senador bromea preguntando si el próximo paso para proteger la seguridad hemisférica será intervenir en un partido de béisbol entre Cuba y Venezuela.