Un enorme deslizamiento de tierra afecta la localidad siciliana de Niscemi tras días de lluvias intensas asociadas al ciclón Harry. El movimiento del terreno arranca un tramo de unos cuatro kilómetros de ladera, derriba viviendas y vehículos, y obliga a evacuar con urgencia a más de mil quinientos residentes. Las autoridades establecen una amplia zona prohibida mientras los equipos de protección civil advierten que el suelo sigue inestable y muchos hogares no podrán reocuparse.


La primera ministra visita la zona y se declara la emergencia

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, visita la zona afectada para evaluar los daños. El gobierno declara el estado de emergencia y asigna fondos iniciales para asistir a la población. Los daños materiales podrían ascender a miles de millones de euros, según las primeras estimaciones, lo que supone un reto significativo para la reconstrucción.

El terreno permanece inestable y la alerta continúa

Los servicios de emergencia mantienen la vigilancia en la zona, ya que el terreno muestra signos de inestabilidad y podrían producirse nuevos movimientos. La prioridad inmediata es garantizar la seguridad de las personas y evitar que alguien acceda a las viviendas dañadas dentro del perímetro de exclusión. Los residentes evacuados reciben alojamiento temporal mientras se evalúa cuándo y cómo podrán regresar.

La naturaleza parece recordar quién manda realmente en la planificación urbana, y esta vez ha enviado una nota de cuatro kilómetros de largo.