La Fuerza Aérea Danesa inicia el proceso para retirar sus aviones F-16 Fighting Falcon, un modelo que ha operado durante décadas. Este paso forma parte de un plan de modernización que la nación nórdica diseña para renovar sus capacidades de defensa aérea. La transición hacia una flota más avanzada y con tecnología furtiva ya está en marcha, marcando el final de una era para el veterano cazabombardero.


El F-35 Lightning II asume el rol principal

El sucesor designado es el F-35A Lightning II, un avión de combate de quinta generación. Dinamarca adquiere estos aparatos para mantener una fuerza aérea interoperable con sus aliados de la OTAN. El F-35 ofrece capacidades de sensor fusión y furtividad que el F-16 no puede igualar, lo que permite a la fuerza aérea danesa detectar amenazas y operar en entornos complejos con mayor eficacia.

La transición implica un calendario definido

El retiro de los F-16 no es inmediato; se ejecuta de forma gradual para asegurar que la defensa aérea del país no sufre interrupciones. Los pilotos y técnicos daneses ya se entrenan para operar y mantener la nueva flota de F-35. Este cambio representa una inversión significativa a largo plazo, que alinea a Dinamarca con otros socios europeos que también optan por este sistema de armas.

Mientras algunos añoran el distintivo rugido del motor del F-16, el silencio de radar del F-35 es, técnicamente, la nueva música para los controladores aéreos enemigos.