El vicepresidente del Rassemblement National, Louis Aliot, se enfrenta a un interrogatorio difícil ante el tribunal de apelación de París. Debe justificar por qué contrató a un asistente parlamentario con fondos públicos que, según la acusación, trabajó poco para él y sí para el partido. Su defensa argumenta que hubo desorganización interna y que las normas europeas son ambiguas, pero los jueces presentan pruebas que indican una falta clara de justificación sobre cómo se usó el dinero público.


El caso forma parte de un proceso judicial más amplio
Este juicio se vincula directamente con la apelación de Marine Le
Pen, quien también responde por cargos de malversar fondos. La líder del RN ha defendido su buena fe y niega que exista un sistema para defraudar dentro de su formación política. Su objetivo es reducir o anular la condena para conservar todos sus derechos políticos, un aspecto crucial para su carrera.

Los argumentos de la defensa encuentran escepticismo en la corte

Durante la audiencia, los magistrados confrontan las explicaciones de Aliot con documentos y testimonios. La evidencia sugiere que el asistente en cuestión realizaba labores para el partido en vez de funciones parlamentarias legítimas. Este escrutinio judicial pone en duda la narrativa de que solo se trató de una gestión desorganizada o de normas poco claras.

Parece que en la política europea a veces se confunde organizar el trabajo con organizar cómo justificarlo.