La Comisión Europea modifica varios reglamentos sobre aditivos para la alimentación animal. Este cambio actualiza datos administrativos, como el titular que autoriza el producto, sin alterar las condiciones de uso ni los niveles de seguridad ya establecidos. Las empresas que fabrican estos aditivos deben registrar los cambios para mantener sus productos en el mercado comunitario. El proceso asegura que la información legal esté siempre actualizada y sea precisa.


El cambio solo afecta a la información del titular

La modificación no implica reevaluar la seguridad o la eficacia de las sustancias. Los aditivos, que pueden ser enzimas, microorganismos o preparados de hierbas, conservan sus funciones zootécnicas o tecnológicas asignadas. Los ganaderos y fabricantes de piensos pueden seguir usándolos bajo los mismos parámetros de dosificación y para las mismas categorías de animales. La medida simplifica gestiones administrativas para las empresas titulares.

El registro comunitario mantiene su coherencia

Actualizar estos datos evita confusiones legales y garantiza la trazabilidad de los productos. Cuando una empresa transfiere una autorización a otra entidad, debe notificarlo para reflejar el cambio en la legislación. Este marco normativo dinámico busca ser ágil y responder a la realidad del mercado, siempre priorizando la seguridad de los animales, los consumidores y el medio ambiente. La base jurídica sigue siendo el Reglamento (CE) nº 1831/2003.

A veces, lo más complejo en la cadena alimentaria no es la biología, sino actualizar un campo en una base de datos.