La placenta humana ayuda a que las heridas sanen dejando menos cicatrices
Un equipo de científicos descubre que la placenta humana, un órgano que suele desecharse tras el parto, posee propiedades que pueden ayudar a sanar heridas. Investigadores de la Universidad de Tel Aviv han desarrollado un método para procesar y secar este tejido, transformándolo en tiras que se pueden aplicar directamente sobre lesiones cutáneas. Este enfoque aprovecha las moléculas bioactivas que contiene el órgano, las cuales modulan la respuesta inflamatoria y estimulan la regeneración de la piel.
El proceso convierte el tejido en un apósito biológico
Para crear el apósito, los investigadores limpian la placenta y la someten a un proceso de deshidratación que preserva sus componentes activos. El resultado son láminas delgadas y flexibles que se pueden almacenar a temperatura ambiente durante largos periodos. Cuando se aplican sobre una herida, estas tiras liberan factores de crecimiento y proteínas que reducen la inflamación excesiva y guían a las células para que reconstruyan la piel de manera más ordenada, lo que minimiza la formación de tejido cicatricial fibroso.
Los ensayos preclínicos muestran resultados prometedores
Las pruebas realizadas en modelos animales con heridas en la piel demostraron que las tiras de placenta aceleran el cierre de la lesión y mejoran la arquitectura del nuevo tejido. La piel regenerada presenta más folículos pilosos, glándulas sebáceas y una red de colágeno mejor organizada, lo que se asemeja más a la piel sana y reduce la cicatrización. Este método ofrece una alternativa a los apósitos sintéticos y podría ser útil para tratar quemaduras, úlceras diabéticas y heridas quirúrgicas.
Parece que, después de todo, el primer 'hogar' que tenemos también sabe cómo reparar los daños en el segundo.
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