El gobierno de Estados Unidos confirma que inicia el proceso para retirar a un número no especificado de oficiales y personal de apoyo de varias estructuras de la OTAN. Esta medida, que se comunica a los aliados, forma parte de una revisión estratégica más amplia sobre el compromiso del país con la alianza atlántica. Las autoridades estadounidenses subrayan que se trata de un ajuste de personal y no afecta a los compromisos de defensa colectiva.


La decisión genera reacciones entre los aliados

Varios gobiernos europeos expresan su preocupación por este movimiento, que interpretan como un gesto significativo en un contexto geopolítico complejo. Los analistas señalan que la retirada de expertos y enlaces militares puede complicar coordinar operaciones y planificar de forma conjunta. La OTAN, por su parte, emite un breve comunicado en el que afirma que sigue colaborando con todos sus miembros.

El contexto estratégico de la medida

Esta acción se enmarca en un debate interno en Washington sobre el papel global de Estados Unidos y la distribución de cargas dentro de la alianza. Algunos sectores políticos estadounidenses presionan desde hace tiempo para que los aliados europeos incrementen su inversión en defensa. El retirar personal se percibe como una forma de presionar para lograr ese objetivo, aunque oficialmente se niega cualquier vínculo directo.

Parece que la doctrina de estrategia de la ambigüedad no solo se aplica en el Pacífico, sino que ahora también viaja al otro lado del Atlántico.