El Museo ICO inaugura una exposición que celebra su trigésimo aniversario y que propone revisar la evolución de la escultura y el dibujo a lo largo del siglo XX. La muestra, que se puede visitar desde el 21 de enero, reúne más de un centenar de obras procedentes de la colección del propio museo y de préstamos de instituciones como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. El proyecto busca trazar un recorrido que permita entender cómo estos dos lenguajes artísticos dialogaron y se transformaron durante esa centuria, superando los límites tradicionales entre disciplinas.


La exposición traza un diálogo entre volumen y trazo

El discurso expositivo se organiza de manera cronológica y temática, comenzando con las vanguardias históricas de principios de siglo. Se pueden ver obras de artistas como Julio González o Pablo Gargallo, que exploraron nuevas formas de entender el espacio y la materia. El recorrido avanza hacia la segunda mitad del siglo, donde se muestra cómo la escultura incorporó nuevos materiales y conceptos, mientras el dibujo ganó autonomía como medio de expresión en sí mismo, más allá de su función preparatoria.

La muestra incluye obras de artistas fundamentales

Entre las piezas expuestas destacan trabajos de Jorge Oteiza, Eduardo Chillida y Martín Chirino, representantes de la abstracción y la investigación formal en España. También hay espacio para creadores que trabajaron con el concepto y el proceso, como Susana Solano o Eva Lootz. La selección pretende evidenciar la riqueza y variedad de propuestas que caracterizaron este periodo, mostrando tanto obras icónicas como otras menos conocidas que completan la visión del siglo.

Para quienes piensan que el dibujo es solo un boceto y la escultura algo pesado, esta exposición demuestra que una línea puede contener un volumen y que el hierro puede flotar en el aire con la ligereza de un trazo de lápiz.