La selección de Senegal se proclama campeona de la Copa África por segunda vez en su historia. Logra este título al derrotar a Marruecos por un gol a cero en una final que se decidió en la prórroga. El jugador del Villarreal Pape Gueye anotó el tanto decisivo. El partido tuvo un desenlace inusual, ya que el equipo senegalés amenazó con impugnar el resultado final, lo que añadió un giro sorprendente a la celebración.


El gol de la prórroga decide el campeón

El encuentro se mantuvo igualado durante los noventa minutos reglamentarios, sin que ninguna de las dos selecciones lograra marcar. La tensión aumentó en el tiempo extra, hasta que Pape Gueye consiguió romper la igualdad. Su gol, que llegó en la prórroga, otorgó la victoria definitiva a Senegal y desató la euforia entre sus seguidores.

Un final con amenaza de impugnación

Tras el pitido final, se produjo una situación confusa. La delegación senegalesa manifestó su intención de impugnar el partido, aunque finalmente no se materializó ninguna reclamación oficial. Este episodio inesperado generó incertidumbre en los instantes posteriores a la final, antes de que se confirmara el resultado y se procediera a la entrega del trofeo.

La celebración del título se vio momentáneamente empañada por la posibilidad de que el triunfo se disputara en los despachos y no en el campo, un giro que pocos anticipaban en una final continental.