Desarrolladores como Lancium y empresas constructoras como Crusoe se enfrentan a una demanda sin precedentes. Deben construir instalaciones más rápidas, de mayor tamaño y con una densidad energética superior. Este impulso responde directamente a las necesidades de procesar datos que requieren los modelos de inteligencia artificial avanzada. Proyectos emblemáticos, como el denominado Stargate en Abilene, Texas, para clientes como Oracle y OpenAI, ejemplifican esta carrera. La urgencia por desplegar capacidad de computo es el motor principal de esta expansión industrial.


El proyecto Stargate marca un hito en escala y potencia

Este complejo comenzó a operar con dos edificios en octubre de 2025. El plan incluye finalizar otros seis para mediados de 2026. Una vez que se complete todo el campus, la instalación consumirá 1,2 gigavatios de energía. Esta cifra ilustra la inmensa demanda eléctrica que genera la infraestructura de IA moderna. La capacidad para suministrar y gestionar esta potencia se convierte en un desafío crítico, tan importante como la tecnología de los servidores mismos.

La presión por construir redefine la industria

El ritmo de construcción actual no tiene comparación con proyectos de centros de datos tradicionales. La necesidad de integrar sistemas de enfriamiento avanzados y conexiones eléctricas de alta capacidad comprime los plazos. Las empresas deben innovar en métodos de construcción y gestión de la cadena de suministro para cumplir con los objetivos. Este entorno competitivo y de alta presión está transformando rápidamente cómo se planean y ejecutan estas mega-estructuras digitales.

Mientras algunos se preocupan por que su ordenador personal consuma 500 vatios, un solo campus de estos planea usar la energía equivalente a más de un millón de esos PCs... al mismo tiempo. La escala simplemente deja de ser comprensible.