La serie de cómic Concrete explora la humanidad en un cuerpo de piedra
La serie de cómic Concrete presenta a Ron Lithgow, un escritor de discursos cuya vida cambia de forma radical. Unos alienígenas lo secuestran y trasplantan su mente a un cuerpo artificial de piedra gigante. Al regresar a la Tierra, debe aprender a vivir con esta nueva forma. Aunque se convierte en una celebridad involuntaria, su lucha principal es mantener su identidad y encontrar un propósito. La narrativa se centra en cómo explora el mundo y se relaciona con los demás desde una perspectiva única, enfrentando desafíos tanto físicos como emocionales.
El arte define al personaje con realismo y textura
Paul Chadwick dibuja la serie en blanco y negro, con un estilo que prioriza el realismo. Usa la tinta para dar peso y volumen a la figura de Concrete, logrando que su cuerpo de piedra parezca sólido y masivo. Sin embargo, su habilidad más notable reside en el contraste que genera. La monumentalidad del personaje choca con la sutileza de sus gestos y posturas. A través de un lenguaje corporal detallado, Chadwick transmite la vulnerabilidad y los pensamientos de Ron, humanizando una forma que, en principio, parece inhumana.
La historia prioriza la experiencia humana sobre la acción
A diferencia de otros relatos de superhéroes, Concrete no se enfoca en batallas o villanos. En su lugar, narra las experiencias cotidianas y las reflexiones de su protagonista. Ron usa su fuerza y resistencia para emprender expediciones, realizar trabajos pesados o ayudar a otros, pero siempre desde un punto de vista introspectivo. La serie examina temas como la soledad, la adaptación, la fama y el deseo de conexión, usando la premisa fantástica como un espejo para observar la condición humana.
Concrete descubre que ser una atracción de feria tiene sus ventajas, como nunca tener que pagar entrada, pero también el inconveniente de que los niños intentan trepar por él como si fuera un rocódromo.
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