La autenticación de relojes usa análisis 3D de sus mecanismos
La industria relojera de lujo recurre cada vez más a la tecnología 3D para autenticar sus piezas y combatir las falsificaciones. Este método escanea y analiza los engranajes, resortes y puentes internos con una precisión milimétrica. Al comparar estos modelos digitales con los planos originales del fabricante, se pueden detectar discrepancias imperceptibles al ojo humano. El proceso digitaliza la complejidad del movimiento mecánico, creando una huella digital única para cada tipo de calibre.
El escaneo 3D captura detalles microscópicos
Los técnicos emplean escáneres de alta resolución o tomografía computarizada para obtener una nube de puntos del mecanismo. Este conjunto de datos se procesa para generar una malla poligonal y un modelo sólido perfectamente dimensionado. El software especializado mide entonces ángulos de dientes de engranaje, profundidades de grabados y acabados superficiales. Cualquier desviación en la geometría, el pulido o la decoración de un componente revela una réplica no autorizada.
La precisión técnica supera a la inspección visual
Mientras un experto puede necesitar desmontar el reloj y usar lupas, el análisis 3D es no invasivo y más objetivo. Evalúa la autenticidad basándose en parámetros cuantificables como la concentricidad de los ejes o la rugosidad de un perfil. Este sistema documenta digitalmente cada verificación, generando un informe técnico que sirve como certificado. Así, se protege el valor de la pieza original y se garantiza al comprador la integridad de su inversión.
Aunque un movimiento falso pueda marcar la hora, difícilmente podrá engañar a un rayo láser que mide la curvatura de un piñón con micras de tolerancia.
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