La leyenda de las campanas subterráneas de Toledo persiste entre sus habitantes. Muchos afirman que perciben un tañido lejano que surge desde las profundidades cuando la ciudad duerme. Este fenómeno acústico alimenta historias sobre una ciudad o iglesia perdida bajo el suelo de la urbe imperial.


El origen del sonido genera varias teorías

Algunas versiones apuntan a que el sonido proviene de un antiguo monasterio de época visigoda, oculto y preservado en el subsuelo. Otras interpretaciones hablan de una ciudad completa que quedó sumergida, cuyas campanas aún repican como un lamento. Los relatos coinciden en que solo se puede escuchar este eco en el silencio absoluto de la madrugada, cuando el bullicio diurno cesa.

El fenómeno se vincula con la historia de la ciudad

Toledo acumula siglos de historia con sucesivas capas de construcciones. Este hecho arquitectónico y arqueológico permite que surjan explicaciones que mezclan realidad y mito. El sonido podría deberse a corrientes de aire en túneles olvidados, a vibraciones transmitidas por el suelo o a la resonancia de alguna estructura antigua, pero la leyenda prefiere imaginar un pasado que se niega a callar.

Quienes buscan oírlas a veces confunden el viento en los callejones con el repique anhelado, demostrando que a veces escuchamos lo que deseamos creer.