Un satélite militar se estrella en Piedmont, Arizona, y libera un microorganismo extraterrestre. Este patógeno, bautizado como Andrómeda, mata casi al instante al coagular la sangre. El gobierno reúne a un equipo de científicos en un laboratorio subterráneo secreto llamado Wildfire. Su misión es analizar y contener la amenaza antes de que se extienda y elimine la vida humana.


El estilo narrativo mezcla ciencia y tensión

Crichton estructura la novela como un informe técnico, incluyendo documentos falsos, gráficos y datos científicos. Este método busca que el lector perciba la historia como un evento real y verosímil. La trama avanza con un ritmo metódico, acumulando detalles que generan una presión constante. La amenaza no es un alienígena inteligente, sino una forma de vida microscópica y letal que desafía todo conocimiento.

El laboratorio Wildfire enfrenta fallos críticos

Los científicos descubren que Andrómeda muta y puede degradar plástico, lo que compromete los sistemas de contención del laboratorio. La trama explora cómo los protocolos rígidos y la tecnología más avanzada pueden fallar ante lo desconocido. La solución final surge de una observación casual, no de un plan preconcebido, lo que subraya los límites del control humano sobre la naturaleza.

El protocolo de autodestrucción del laboratorio, diseñado para contener fugas, casi termina siendo la mayor amenaza para el planeta, una ironía que Crichton presenta con frialdad clínica.