En Un fuego sobre el abismo, Vernor Vinge plantea una galaxia estratificada en zonas de pensamiento. Las leyes de la física y la capacidad de procesar información cambian radicalmente entre ellas. En la zona alta, donde la inteligencia y la tecnología pueden evolucionar sin límite, una expedición humana libera por error una inteligencia superior hostil. Esta entidad, conocida como el Azote, amenaza con consumir toda la galaxia.


La contramedida depende de una raza alienígena singular

La única esperanza para detener al Azote es una contramedida que termina en un planeta remoto. Este mundo se ubica en la zona lenta, donde la tecnología avanzada no funciona. Está habitado por los Tines, una especie alienígena que forma mentes colectivas. Cada individuo es un animal similar a un perro, pero se unen telepáticamente en manadas para alcanzar una conciencia superior. La historia alterna entre la épica galáctica y la lucha por sobrevivir en este planeta medieval.

La novela introduce conceptos que anticipan debates actuales

Esta obra publicada en 1992 se considera fundamental en la ciencia ficción. Vinge explora aquí la idea de la singularidad tecnológica, un punto donde la inteligencia artificial supera a la humana y el futuro se vuelve impredecible. También imagina una red de noticias galáctica que funciona como un precursor conceptual de internet. La trama combina una aventura de escala cósmica con una profunda reflexión sobre la naturaleza de la inteligencia y la sociedad.

Quizá la lección más clara es que, a veces, salvar la galaxia depende más de entender a un grupo de perros parlantes que de tener la nave más potente.