Lazarus explora la identidad en un futuro feudal cibernético
En un futuro distópico, dieciséis familias feudales controlan el mundo y cada una protege su poder con un Lazarus, un guardián cibernéticamente mejorado. La historia sigue a Forever Carlyle, el Lazarus de la familia Carlyle, quien comienza a dudar de su propia identidad y del sistema que sostiene. La trama se desarrolla mientras Forever se enfrenta a misiones que ponen a prueba su lealtad y le hacen percibir las grietas en el orden establecido.
El arte define un futuro verosímil y sin glamour
Michael Lark dibuja un mundo con un realismo duro y cinematográfico, donde el lenguaje corporal de los personajes comunica más que los diálogos. Santi Arcas aplica una paleta de colores que refuerza la atmósfera opresiva y creíble de este futuro cercano. El diseño tecnológico que se muestra es funcional, carente de estridencias y se integra de forma orgánica en la narrativa visual, lo que ayuda a que el lector se sumerja en la historia.
La premisa cuestiona estructuras de poder
El cómic utiliza su marco de ciencia ficción para analizar conceptos como el libre albedrío, la lealtad impuesta y la naturaleza del poder hereditario. Al centrarse en el viaje interno de Forever, la obra invita a reflexionar sobre hasta qué punto las estructuras que defendemos definen quiénes somos. El conflicto surge no solo de enfrentamientos físicos, sino del choque entre la programación y la conciencia emergente.
Si tu guardaespaldas cibernético empieza a hacer preguntas existenciales en medio de una emboscada, quizás es momento de revisar el manual de recursos humanos del feudo.
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