El proyecto para instalar un Parador Nacional de Turismo en el conjunto monumental de Morella, que integra el Castillo y los antiguos conventos de Sant Francesc y de las Agustinas, lleva más de una década detenido. Las obras de rehabilitar y construir se interrumpieron, dejando un valioso patrimonio a medio restaurar y una estructura de hormigón inacabada que contrasta con el entorno histórico. Esta situación genera incertidumbre sobre el futuro de un recurso cultural y turístico clave para la localidad de Castellón.


El proyecto busca reutilizar un conjunto patrimonial

La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y el grupo público Paradores, pretendía reutilizar estos edificios históricos para crear un alojamiento de alta categoría. El plan incluía restaurar los conventos y construir una nueva zona de habitaciones que se integrara en el cerro del castillo. El objetivo era dinamizar la economía local y poner en valor un patrimonio que, en parte, se encontraba en estado de ruina. Sin embargo, los trabajos se paralizaron en 2013 por problemas técnicos y financieros.

La paralización deja un legado complejo

La interrupción del proyecto ha dejado una huella física difícil de ignorar. Junto a los muros históricos de piedra, se alza el esqueleto de hormigón de la ampliación nunca terminada. Los edificios conventuales, aunque parcialmente consolidados, esperan que se complete su restauración. Esta situación de abandono preocupa a los vecinos y a las administraciones, que ven cómo una oportunidad de desarrollo se transforma en un problema que afecta a la imagen del municipio y a la conservación de su patrimonio.

Mientras tanto, el castillo sigue ofreciendo sus vistas, el viento silba entre las vigas oxidadas de la estructura moderna y los turistas se preguntan cuándo podrán alojarse en un lugar que parece congelado en el tiempo. El reloj histórico de Morella marca una hora que no avanza para este proyecto.