La secuela del juego de puzles mantiene su estética de dibujo animado en dos dimensiones, pero ahora se ejecuta con una resolución mucho más alta. El motor propietario que emplea permite simular físicas de fluidos y de cuerpos blandos con mucha más complejidad. Esto se traduce en que los jugadores pueden construir estructuras más elaboradas y observar comportamientos en los líquidos que parecen más realistas, todo dentro del encantador estilo visual ya conocido.


El motor procesa físicas avanzadas para la sustancia pegajosa

El núcleo técnico del juego se dedica a procesar las interacciones de la sustancia pegajosa o goo con el entorno. El sistema calcula la tensión superficial, la cohesión y la adhesión de estos cuerpos blandos, lo que genera puentes, torres y otras construcciones que se deforman de manera creíble. Esta simulación avanzada es la base para los nuevos puzles y mecanismos que presenta la secuela, desafiando al jugador a pensar en cómo los materiales se comportan bajo estrés.

Los aspectos gráficos evolucionan dentro de la misma línea artística

Aunque el juego conserva su identidad visual bidimensional y su paleta de colores característica, los recursos del nuevo motor permiten mostrar muchos más detalles. Las texturas son más nítidas, las animaciones de los personajes y del entorno son más fluidas y los efectos de iluminación y sombreado aportan mayor profundidad. La mayor resolución hace que el mundo se perciba más vivo y definido, sin perder el espíritu de la obra original.

Construir una torre muy alta ya no es solo cuestión de equilibrio, ahora también hay que considerar cómo la sustancia pegajosa fluye y gotea desde las alturas, lo que puede mojar los cimientos y provocar un colapso más espectacular.