Un equipo de la universidad Virginia Tech desarrolla una tecnología que emplea ondas de sonido de alta frecuencia para mover y manipular objetos microscópicos con precisión y sin tocarlos. Este sistema actúa como unas pinzas invisibles que pueden controlar partículas o células individuales en un entorno líquido. El método se basa en generar campos acústicos complejos que ejercen fuerzas sobre los objetos, permitiendo atraparlos, rotarlos o desplazarlos.


La técnica usa campos acústicos para aplicar fuerza sin contacto

El principio de funcionamiento radica en dirigir ultrasonidos de forma muy precisa para crear puntos de presión acústica. Estos puntos funcionan como trampas que sostienen la muestra. Al ajustar los parámetros del sonido, los investigadores pueden modificar la posición y la orientación del objeto atrapado. Esto evita dañar materiales delicados o alterar células vivas, un problema común con los métodos de manipulación física tradicionales.

Sus aplicaciones potenciales abarcan varios campos científicos

Esta herramienta puede servir para ensamblar estructuras microelectrónicas, organizar células en bioingeniería de tejidos o estudiar propiedades de materiales a pequeña escala. Al no requerir contacto, se reduce el riesgo de contaminar las muestras. El proceso es compatible con entornos estériles, lo que lo hace útil para experimentar con cultivos celulares o componentes sensibles en laboratorios.

La idea de mover cosas con el sonido ya no es solo para fans de la ciencia ficción que recuerdan ciertos teletransportadores ruidosos de una saga espacial. Ahora es un protocolo de laboratorio.