Imagina un globo del tamaño de una pelota de baloncesto, hecho con bolsas de fiesta y cinta adhesiva, volando a 30 kilómetros de altura. Eso es un pico-globo, y una comunidad de aficionados los está usando para explorar la estratosfera con un presupuesto ridículamente bajo. Es ciencia ciudadana en su máxima expresión.


La magia está en la simplicidad

La clave es el equilibrio entre peso y flotabilidad. Usan helio o hidrógeno para elevarse, pero el truco es llenarlos solo parcialmente. Al subir, la presión atmosférica baja y el gas se expande, haciendo que el globo infle completamente sin reventar. Llevan una pequeña carga útil con un GPS, un radio transmisor y sensores para medir temperatura o radiación. ¡Es como el proyecto de ciencias definitivo!

Algo curioso que probablemente no sabías

Estos aventureros miniaturas pueden viajar miles de kilómetros, rodeando a veces todo el planeta, impulsados por las corrientes de chorro. Los entusiastas rastrean sus señales de radio, creando una red global de seguimiento. Han capturado fotos impresionantes de la curvatura de la Tierra y datos valiosos, todo por el costo de una cena fuera.

Es fascinante ver cómo la curiosidad y unas pocas herramientas simples pueden alcanzar literalmente los límites del espacio. Quizás el próximo gran descubrimiento científico no venga de una mega-agencia, sino del garaje de alguien con una buena idea y muchas bolsas de globos.