¿Sabes que tu móvil y tu coche eléctrico tienen un secreto chino?
Imagina que los componentes más vitales de la tecnología moderna, desde los imanes de los motores eléctricos hasta las pantallas de tu smartphone, dependen de un puñado de elementos casi mágicos. Son las tierras raras, y China tiene el monopolio de su producción. Ahora, EE.UU. está reclutando a México y Argentina en una especie de liga de la justicia tecnológica para romper esa dependencia.
La nueva fiebre del oro (perto verde)
Esto no es solo política. Es una carrera por la autonomía industrial. China controla más del 60% de la extracción y casi el 90% del procesamiento de estos minerales. Sin ellos, se paraliza la transición energética. Por eso, EE.UU. busca aliados con reservas, como Argentina y su proyecto Puna, para crear una cadena de suministro alternativa. Piensa en ello como querer hacer una tarta de manzana sin depender del único que tiene el huerto.
Algo curioso que probablemente no sabías
Lo más irónico es que no son tan raras. Se encuentran en muchos sitios, pero extraerlas y procesarlas es carísimo y muy contaminante. China asumió ese coste ambiental durante años, ganando una ventaja estratégica brutal. Ahora, Occidente quiere jugar al mismo juego, pero con socios más cercanos. ¿El objetivo? Que el próximo iPhone o Tesla no tenga un pasaporte obligatorio chino en sus entrañas.
Es fascinante ver cómo la geopolítica se decide ahora en minas y plantas de procesamiento químico, no solo en salones diplomáticos. Al final, nuestra adicción a la tecnología nos ha llevado a una guerra silenciosa por unos elementos de la tabla periódica que casi nadie conoce. ¡Quién iba a decir que el futuro se decidiría en la tabla de los elementos!
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