El cantante Kid Rock se vio envuelto en esa polémica tras su show en un evento de Turning Point USA. Muchos espectadores, al verlo en pantallas gigantes, sospecharon que sus labios no coincidían perfectamente con la voz. Él lo negó rotundamente, pero el debate sobre el playback/lip-syncing se reavivó. Es un clásico dilema en los grandes espectáculos, donde el sonido perfecto choca con la autenticidad en vivo.


La magia (y la trampa) del sonido en directo

Piensa en cuando grabas un video con el móvil en un concierto. El sonido suele ser un desastre, ¿verdad? Ahora imagina hacer eso para miles de personas en un estadio. Para evitarlo, los técnicos usan pistas pregrabadas/backing tracks que refuerzan la música. El lío empieza cuando la voz principal también va en la grabación. A veces se usa para partes muy complejas o para que el artista descanse en coreografías exigentes. Otras, simplemente, para garantizar que nada falle.

Algo curioso que probablemente no sabías

No es blanco o negro. Existe un término medio llamado guide vocal o voz guía. Es como llevar los subtítulos de tu propia canción: el artista canta en vivo, pero por los altavoces también suena una versión suya pregrabada a menor volumen. Si se cansa o se pierde, la pista lo cubre. Es un colchón de seguridad que muchos usan, pero que puede confundirse fácilmente con playback puro si no se hace con maestría.

Al final, más que un juicio técnico, es una cuestión de expectativas. Pagamos por ver un momento real, aunque ese realismo a menudo esté cuidadosamente editado. La próxima vez que veas un show, juega a buscar el micrófono que realmente está encendido. ¡Es más divertido que buscar diferencias!